El Republicanismo comercial librecambista, de la Asamblea Obrera de Alimentación Nacional chilena (AOAN)

 

Mauricio Rifo

Hablar de republicanismo y de mercado(s), en el contexto académico y político de izquierda en Chile ha sido en las últimas décadas bastante problemático, esto porque el republicanismo fue abandonado por los sectores de izquierda aproximadamente en la década del ’20 del siglo XX, al asociándosele, erróneamente a un constructo netamente liberal, que garantizaría la sola igualdad ante la ley (isonomía). No obstante, en Chile existió una comprensión del republicanismo asentada en la tradición democrática griega, romana y moderna. Dicha tradición recorre nuestra historia desde el surgimiento de la sociedad de la igualdad, pasando por las sociedades de socorros mutuos y las movilizaciones obreras de principio de siglo XX, hasta verse debilitada por la vía autoritaria de Alessandri e Ibáñez del Campo en la década del ‘30.

Uno de los principales eventos que dan cuenta de esta tradición es, como revisaremos a continuación, la Asamblea Obrera de Alimentación Nacional, hito ocurrido el año 1918-1919, que tuvo como objetivo la unidad de diversos sectores populares y corrientes de pensamiento contra la carestía que se vivía durante eso años.

Esta confusión tiene su origen en la “fabricación histórica”, elaborada durante el siglo XIX, en torno a la idea de que el liberalismo tiene antecedentes en pensadores como John Locke, Adam Smith[1] o Immanuel Kant. Lo cierto es que el liberalismo es una fuerza política y de ideas que tiene su origen en 1812 en las Cortes de Cádiz (Doménech, 2004). Por este motivo es anacrónico relacionar a los pensadores anteriores con el pensamiento liberal, debido a que su discusión sobre libertad, justicia o igualdad se fundamenta en un debate republicano de larga data (Domènech, 2004; Casassas, 2010). Cabe agregar, además, que lamentablemente la izquierda y sus desplazamientos teórico-políticos desde finales de los ’60, también contribuyeron a deslindar el pensamiento de izquierda de sus componentes democráticos a nivel institucional, produciéndose con ello una sospecha permanente de cualquier institución del Estado, lo que la ha llevado a comprender cualquier apuesta de acción política a través de éste como un mero elemento burgués, renunciando a un entramado institucional que permita apuntar y alcanzar una libertad disponible para todos a través de la regulación del Estado.

Desde esta posición normativa sobre libertad, cabe recalcar, han debatido “republicanismos” tanto democráticos como oligárquicos. Para los republicanos oligárquicos basta con asegurar las condiciones de libertad de aquellos que ya son libres (no dependen de nadie para existir). En cambio, para los republicanos democráticos ha sido tarea central la extensión de las condiciones materiales que propician la libertad a todos los miembros de la sociedad.

Es por estos motivos que se propone revisar brevemente y a nivel de ideas, la interpretación histórica de la Asamblea Obrera de Alimentación Nacional (AOAN) desde esta perspectiva.

La Asamblea Obrera de Alimentación Nacional: Un hito de republicanismo democrático en Chile

La Asamblea Obrera de Alimentación Nacional (AOAN) fue una articulación política entre las federaciones obreras, de estudiantes y pequeños campesinos chilenos que desarrolló su actividad entre los años 1918 y 1920. El principal objetivo de la AOAN fue la regulación de los precios debido al aumento en el costo de la alimentación por razones monopólicas, y la situación política de la primera guerra mundial en Europa.

La principal interpretación histórica de la AOAN ha girado en comprenderla como una organización “con posiciones liberales o directamente ambiguas” debido, principalmente, a una lectura poco clara del problema político económico que denunciaba la asamblea.

“Los principios constitucionales de la Asamblea de Obreros e Intelectuales de 1925 revelan un conjunto de contenidos fundamentales del “proyecto democrático popular” chileno, que, por una parte, recogía viejas tradiciones liberales y artesanales del siglo XIX, así como las orientaciones socialistas que ganaban terreno entre los obreros organizados en el inicio del siglo XX” (Garcés, 2004: 21).

El problema que denunciaba la AOAN era la expansión, soterrada, de grandes intereses económicos con comportamientos evidentemente monopólicos que declaraban una concurrencia libre en los mercados para productores y consumidores, mientras al mismo tiempo marginaban a los pequeños productores y afectaban el acceso a bienes básicos de una gran parte de la población:

“Pero aquí en Chile nuestros dirigentes, saliéndose del común de los economistas como Adam Smith y otros grandes hombres, han implantado un sistema de proteccionismo que bien puede llamarse la protección del compadrazgo” (Citado en Peralta, Castillo, Peña Rojas & Diego Maestri, 2002: 60)

Por tal motivo - control monopólico de los mercados -  la AOAN sostuvo una posición de denunciar el falso libre mercado que promovía y declaraban las autoridades, por un parte, y por otra promover la realización efectiva de un libre mercado que dotase de condiciones de alimentación a los consumidores, y de producción y distribución a campesinos y comerciantes.

“No es posible que se proceda en forma arbitraria en estos asuntos; no queremos el cierre del mercado, deseamos que se abran más y más, para que la libre competencia ponga fin a excesos que perjudican al pueblo. Reglaméntese los mercados como se crea conveniente, ello traería beneficios; no así el cierre, que vendría a encarecer más la vida” (Peralta Castillo, Peña Rojas, & Diego Maestri, 2002)

La AOAN, al igual que lo planteara Adam Smith desde la idea del Republicanismo Comercial, consideraba que la concentración monopólica atentaba precisamente contra la posibilidad de construir, políticamente, mercados “libres”. En este sentido, el diseño institucional para evitar la creación de imperios privados era crucial y así lo entendía la AOAN:

“En virtud de estos considerandos, las delegaciones creen que la solución del problema está, desde luego, en la creación inmediata de una “Administración Nacional de Subsistencias”, completada con otras medidas de gran importancia y de urgente resolución. Las delegaciones estiman que todas las medidas propuestas producirán poco, o ningún resultado, si no se crea un organismo permanente y responsable que regule las relaciones comerciales entre el productor, el intermediario y el consumidor.” (Rodriguez Terrazas, 2001: 30)

A su vez, la AOAN era capaz de extender sus objetivos hacia una amplitud democrática que reconocía, en los sectores oligárquicos, una indiferencia por los problemas de las clases populares, clausurando sus formas de participación y negándoles el “derecho a la felicidad”:

“El proletariado, mediante su unificación consciente y ordenada, habrá de ir a la conquista de sus derechos, hasta ahora usurpados por una oligarquía sorda y terca, que no quiere comprender que el pueblo, el proletariado, también tiene derecho a la felicidad” (Rodríguez Terrazas, 2001: 56)

Desde esta perspectiva, el objetivo de la AOAN no estaba dirigido solo a velar por los medios de subsistencia de los sectores medios y bajos de la sociedad chilena de la época, sino que iba dirigida también a demandar participación política y un “mercado a escala humana”, en donde los monopolios no tuviesen la capacidad de disputar el poder político y expulsar a los pequeños competidores en el plano económico. De este modo, su malentendido “liberalismo” no era producto de una inmadurez política sino una tradición republicana democrática que promueve reglas y regulaciones que permitiesen a todos ser parte de un mercado realmente libre, y de tener los medios para formar parte de la toma de decisiones. Es el reconocimiento explícito de que los mercados son producto de diseños políticos y capas, casi como sedimentos históricos, de todo tipo de regulaciones.

En este sentido, es que es posible reconocer, a partir de esta experiencia, la ubicuidad de los mercados, lo que nos permite alejarnos de una idea de mercado abstracto, proponiendo para la izquierda, la reconceptualización de la idea de mercado, considerando las necesidades de la población que lo habita y que se relaciona a través de él como principal medio de subsistencia, haciendo posible también su acceso a la polis. Desde esta perspectiva es también como buscamos entender la libertad: , como un piso de justicia e igualdad de reglas para todos y todas y no como la simple idea liberal sobre libertad como “no interferencia”, que finalmente termina en la imposición de reglas parte de los que más tienen.

Como señalara Adam Smith hace ya más de 500 años, el republicanismo comercial es particularmente sensible a la creación de “grandes imperios comerciales” que limiten la libertad de los consumidores y, especialmente, de la promoción de productores directos. Siguiendo la lectura “no liberal” de Adam Smith, podemos comprender, desde la izquierda, la necesidad de proponer un debate que nos permita comprender históricamente el rol de los mercados s, en el marco de sus límites y sus fuentes de libertad, pero que, sustancialmente, dote a los movimientos populares de verdaderos diseños de mercados que permitan la libertad de comercio y consumo pero no los monopolios, la concentración económica y las diversas formas de corrupción que ha visto estallar nuestro país en los últimos años.

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[1] El “republicanismo comercial” de Adam Smith incorpora y resalta el rol del diseño institucional como un actor central en la conformación y en las condiciones de posibilidad de la libertad. Por consiguiente, su visión se escapa de la posición liberal académica de interferencias arbitrarias o no, y promueve abiertamente una serie de cortafuegos institucionales que den cuerpo a la economía y a la sociedad. La particular visión de Smith, que no es para nada liberal, responde más bien al cambio que vivencia y registra la situación productiva en la incorporación de manufacturas y el nuevo comercio a través de la ampliación de los mercados durante su época. Es en ese momento histórico que Adam Smith piensa las condiciones de la libertad como independencia material. (Casassas, 2010).


Referencias:

Bertomeu, M. J., Domenech, A., & De Francisco, A. (2004). Republicanismo y democracia. Madrid/Buenos aires: Miño y Davila.

Casassas, D. (2010). La ciudad en llamas: La vigencia del republicanismo comercial de Adam Smith. Barcelona: Montesinos.

Domènech, A. (2004). El eclipse de la fraternidad. Una revisión repúblicana de la tradición socialista. Barcelona: Crítica.

Garcés, M. (2004). Los movimientos sociales populares durante el siglo XX: Balance y perspectivas. Política, 13-33.

Peralta Castillo, C., Peña Rojas, L., & Diego Maestri, P. d. (2002). La Asamblea Obrera de Alimentación Nacional : un hito en la historia de Chile. Santiago de Chile: Sociedad Chilena de Sociología.

Rodriguez Terrazas, I. (2001). Tesis para optar al grado de Licenciado en Historia: Protesta y soberania popular: Las marchas del hambre en santiago de Chile 1918-1919. Santiago de Chile: Universidad Católica de Chile.